La privacidad en las relaciones de pareja

Todas las personas tienen derecho a su privacidad, incluso aquellas que se encuentran en una relación de pareja. Éste es un tema controvesial que tiende a herir sensibilidades. Ahora bien, habiendo establecido lo anterior, es importante señalar que las relaciones que se distinguen por su fortaleza, valoran más la transparencia que la privacidad. O sea, las personas que están en este tipo de relación colocan la responsabilidad que tienen con sus parejas por encima de su derecho a la privacidad. Los secretos y las acciones consideradas nebulosas son enemigos de las relaciones de pareja saludables. Para que las relaciones sean viables, necesitan tener una alta dosis de confianza. Esto se traduce a no tener secretos, contraseñas ocultas, dinero o conversaciones escondidas, o cualquier otro aspecto al cual la pareja no tenga acceso. Cuando tu pareja tenga acceso a toda esta información y, sin embargo, no sienta necesidad de usarla, podrás decir que estás en una relación que se caracteriza por la confianza y la transparencia.

La experiencia del cambio en las relaciones

Para muchas de las personas que están en una relación, una de las experiencias más frustrantes resulta del acto de tratar de cambiar a sus parejas o de que sus parejas intenten cambiarlas a ellas. Este tipo de acción le roba a las personas su dignidad e individualidad. Pretender que alguien sienta o actúe de acuerdo con nuestro propio sistema de valores y no con el de él o ella, reduce la relación a una mera manipulación en lugar de amor. La experiencia del cambio es una muy personal y debe surgir de manera orgánica en cada cual y desde el propio reconocimiento y la toma de conciencia de las áreas débiles en la conducta o personalidad que es recomendable que cambien en función de un bien individual o colectivo. Por otro lado, es necesario admitir que para que una relación sobreviva, los cónyuges deben poseer una actitud favorable al cambio y a realizar ajustes, pero no a sacrificar su esencia en favor del deseo o interés de otro/a. El amor debe sacar a flote lo mejor en nosotros/as, pero no cambiar quiénes somos. Los cónyuges deben tener claro que no es su responsabilidad “arreglar” o cambiar a su pareja. La labor de los cónyuges es amarla tal y como es.

Los hijos, las hijas y la relación de pareja

Probablemente, los padres y las madres darían sus propias vidas a cambio del bienestar de sus hijos e hijas, si fuese necesario. La paternidad y la maternidad tiende a provocar en las personas un sentido de desprendimiento que comúnmente conduce a que ofrezcan su relación de pareja como sacrificio en favor de lo que consideran es el bienestar de sus hijos e hijas. Los padres y las madres erróneamente podrían suponer que la total dedicación y devoción hacia sus hijos e hijas requiere que pongan tanto la relación como su felicidad individual en segundo o tercer plano. Un día podrían despertar y darse cuenta que viven en una relación de pareja vacía y que produce poca o ninguna retribución placentera. Entonces ¿por qué no poner la relación en orden prioritario? Bríndale a tus hijos e hijas la seguridad que proviene de crecer viendo a sus padres y madres en una relación feliz, amorosa y de compromiso. Propónte hoy tener el tipo de relación que tus hijos e hijas deseen tener si en el futuro deciden formar una.

Cultiva tu carácter

La confianza que tienes en ti al igual que poseer un fuerte sentido de la identidad personal son predictores importantes del tipo de relación que tendrás. Las personas inseguras que no están en contacto consigo mismas y que no poseen un sentido coherente de su propio ser tienden a involucrarse en relaciones codependientes, a tener niveles de intimidad bajos a la vez que demuestran un alto nivel de conflicto con sus parejas. Mientras más fuerte y coherente sea la identidad personal, mayor la capacidad para fomentar la intimidad en la relación. Ciertamente, la proyección de lo exterior es importante, pero también lo es el interior de tu persona. Por lo tanto, los beneficios que obtendrás al cultivar y préstale atención a tu yo interno se reflejarán en lo que los demás perciben de ti físicamente.

El atractivo físico en la relación

Debido al estereotipo de que los hombres le dan más énfasis a la belleza física que las mujeres, estos tienden a poner poco esfuerzo en su propio cuidado personal. Sin embargo, estudios realizados han demostrado que las mujeres heterosexuales colocadas en un detector de mentiras, han admitido que el atractivo físico sí es de mucha importancia para ellas. Estas mujeres, al pensar que estaban conectadas a un instrumento que podría determinar si mentían o no, admitieron que al momento de seleccionar una pareja, sí se sentían influenciadas por el atractivo físico de los hombres, y mientras más atractivos los consideraban, más deseables les parecían. Ocurría lo contrario si no estaban conectadas a este tipo de aparato, cuando indicaban que el atractivo físico no les era de mucha importancia al momento de seleccionar una pareja. Ciertamente, las normas sociales tienden a inhibir a las mujeres a admitir la importancia del atractivo físico de los hombres en las relaciones de pareja. Cuando las relaciones alcanzan cierto nivel de comodidad, los cónyuges, sobre todo los hombres, tienden a descuidar la apariencia o la proyección física. A pesar de que el físico no es el único factor en la atracción entre las personas, sí reviste de gran importancia, y se debe tomar en consideración como parte del conjunto de elementos que deben ser cuidados para evitar que la relación se deteriore.

El significado de la relación perfecta

Cuando las cosas no marchan bien en la relación, un pensamiento frecuente es «Probablemente, estaría mejor con otra persona».    Todas la relaciones atravesarán momentos difíciles o de muchos retos en algún momento.  Salir airosos de estas experiencias de crecimiento fortalezará la relación y a los cónyuges en su carácter individual.  Después de todo una «relación perfecta» se trata sólo de dos «personas imperfectas» que rehúsan darse por vencidas.  Cuando hay dificultades, buscar una estrategia de salida o fantasear con cómo sería la vida con otra persona sólo te robará tiempo, te quitará energía y, al final, tal vez sea un recurso para evadir mirar dentro de nosotros/as mismos/as y descubrir que el problema podría estar justo allí.

Compromiso vs. compatibilidad

Culturalmente, nos hablan de la necesidad de hallar nuestra alma gemela y que si la encontramos, nuestros sentimientos hacia esa persona nunca cambiarán y todos los días transcurrirán en perfecta armonía. Sin embargo, si un día nos damos cuenta que estamos en medio de una relación difícil de sobrellevar, podemos empezar a pensar la persona que escogimos como pareja fue la equivocada y que debemos entonces encontrar nuestra verdadera alma gemela. Aunque las similitudes son importantes en la relación y determinan en gran medida el éxito de la misma, lo cierto es que las relaciones duraderas descansan más sobre unas bases de compromiso que en la aparente compatibilidad entre los cónyuges. Muchas de las similitudes que podrían existir al inicio de la relación podrían desvanecerse con el pasar del tiempo. Las personas podrían experimentar cambios en sus filosofías personales y su acercamiento a la vida. A pesar de eso, la cercanía emocional que desarrollen los cónyuges y el compromiso con la relación harán que su relación prevalezca a lo largo del tiempo.

Experiencias positivas

Los conflictos no están tan relacionados a un divorcio como lo está la ausencia de experiencias positivas en la relación. Comúnmente, las parejas invierten tanto tiempo tratando de evitar o reducir conflictos, que olvidan incluir excitación en el día a día. Mientras más excitación haya en la relación, más fuerte esta última será. El aburrimiento y la falta de experiencias memorables reducen la satisfacción marital. Recuerda que lo placentero y lo excitante no siempre van de la mano. Las experiencias excitantes son aquellas que tienden a ser intensas y memorables. Si los cónyuges se involucran continuamente en este tipo de experiencias, en el futuro, cuando las recuerden, asociarán ese recuerdo a su pareja, lo que le proveerán a la relación un vínculo difícil de romper.

Reciprocidad en la relación

Pregúntate cómo te gustaría ser tratado/a.   La respuesta a esta pregunta puede que no determine cómo te relacionarás con tu pareja puesto que no necesariamente el trato que desees para ti es el mismo que tu pareja desee para sí.  Sin embargo, esta pregunta es importante toda vez que inicia un proceso reflexivo que podría ser determinante en una relación de pareja armoniosa.  Así que considera las consecuencias de tus palabras y acciones.  Pregúntate cómo te gustaría que te hablaran o te cuidaran.  Explora posibles similitudes; aprende cosas nuevas; llévalo a la práctica.  Recuerda que la generosidad crea generosidad.   Encontrarás que el brindarle un buen trato a los demás, incluida tu pareja, hará que tú vida sea menos complicada y más gratificante.